Tantas veces se ha reclamado diálogo y ahora que aparece, se lo critica. Tienen razón: es un diálogo obligado por la derrota, sobre un tema urgente como la Reforma Política, pero no tanto como otros; masivo, de a 10 partidos por vez; lacónico -seguro- y en un ámbito que no es el ideal, como la Casa Rosada, pero no debe ser rechazado. Se pueden marcar diferencias pero rechazarlo es darle el pie al Gobierno para victimizarse. En este caso hay que ser contundente: el Gobierno hizo bien, acierta en convocar a todos, después del miércoles podemos soñar con ver una Argentina distinta. El mensaje de las urnas llegó, habemus diálogo, el diálogo es noticia. Peor es nada.
Adio!